El pasado jueves 5 de enero, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, en un mensaje a la nación trató de explicar las razones del “gasolinazo” que entró en vigor a partir del primer día de este año. Dijo, entre otras cosas que de no haber aumentado el precio de la gasolina se habría necesitado recortar programas sociales y de salud, ya que el “subsidio” a los combustibles este año tendría un costo para el erario de 200 mil millones de pesos de haberse mantenido.

Sería ocioso en este espacio repetir como nos pintó un panorama muy negro sobre los recortes que habría en programas de combate a la pobreza, en el Seguro Popular, Seguro Social, entre otros. Y nos preguntó “¿Qué hubieran hecho ustedes?”.

La realidad es que llegamos a esta crítica situación en las finanzas públicas debido a un pésimo manejo de las mismas. Entre diciembre de 2012 y noviembre de 2016 la deuda neta del sector público pasó de 5.352 a 9.306 billones de pesos, lo que representa un aumento de 3.954 billones de pesos; es decir, un incremento nominal de 73.87%, lo que equivale a un incremento diario de 2.765 miles de millones de pesos por día.

Paralelamente, los ingresos presupuestarios totales del gobierno pasaron de 3.210 billones en el periodo de enero a noviembre de 2012 a 4.209 billones de pesos en los mismos meses de 2016, lo que representa un aumento nominal de 31.12%. Por su parte, los ingresos tributarios pasaron de 1.198 billones de pesos en los primeros once meses de 2012 a 2.457 billones de pesos en los mismos meses de 2016, lo que implica un incremento de 105.1 por ciento.

De esta manera, queda más que claro que esta administración del gobierno federal es la que más recursos ha tenido en la historia, es la que más impuestos ha cobrado y paralelamente es la que más ha endeudado al país. ¿Y a cambio de qué? ¿En qué se fue todo ese dinero? Queda claro que no fue en cosas productivas y que un gigantesco porcentaje se fue en gasto corriente.

Resulta evidente también que el planteamiento de un “subsidio” a los combustibles por 200 mil millones de pesos, representa apenas el 5.05% de la deuda que ha contratado el sector público federal en lo que va del presente sexenio. Por lo que es obvio que el gobierno federal estiró tanto su capacidad de endeudamiento que ya le resulta imposible financiar más los “subsidios” a los combustibles.

Quiero señalar que escribo “subsidio” entre comillas, ya que en realidad no es un subsidio. Es decir, el gobierno federal nos habla de un subsidio, cuando en realidad sabemos que lo que el gobierno recauda por IEPS a la gasolina y al diésel es mayor a lo que dice que dejo de subsidiar. En otras palabras, tenemos que la recaudación por el IEPS a los combustibles en los primeros once meses de 2016 fue de 263.545 miles de millones de pesos, y en el 2017 se espera que sea de unos 300 mil millones de pesos. El gobierno federal debe aprender a expresarse con propiedad porque un subsidio es que te vendan algo por debajo de su precio de mercado, y en el caso de México lo que el gobierno “subsidiaba” era solo una parte de los impuestos que recauda. En pocas palabras, con todo y “subsidio” al gobierno le genera un remanente vendernos gasolina cara.

Otro aspecto que se debe destacar del mensaje de Peña Nieto del 5 de enero es que nos dijo que el aumento en los precios de las gasolinas se debe a que han aumentado los precios del petróleo a nivel internacional en cerca de un 60%. A este respecto se debe señalar que de acuerdo con el sitio de internet, gasbuddy.com, el precio promedio al menudeo de la gasolina en Estados Unidos pasó de 1.99 dólares por galón el 8 de enero de 2016 a 2.38 dólares por galón el 8 de enero de 2017, lo que al tipo de cambio vigente significa que el litro de gasolina en Estados Unidos pasó de 9.90 pesos a 14.08 pesos. En el caso de México hemos visto como el precio de la gasolina Premium pasó de 13.98 pesos en enero de 2016 a 17.79 pesos en enero de 2017, lo que representa un aumento de 27.75%; sin embargo, siempre el precio de la gasolina en México ha estado por encima del precio en los Estados Unidos, lo que indica que aquí hay un tema de cobro de IEPS, al cual el gobierno no quiere renunciar por el caos de finanzas públicas que ha generado.

Habiendo hecho las anteriores aclaraciones y precisiones, ahora si es momento de responder la pregunta de ¿Qué hubieran hecho ustedes? Y a continuación señalo algunos puntos que son elementales y que hemos estado mencionando desde esta columna en múltiples ocasiones.

Un primer aspecto es el combate a la importación de mercancías en condiciones de subvaluación. Tenemos que por impuestos a la importación se recaudaron en los primeros once meses de 2016 un total de 46.022 miles de millones de pesos. En el mismo periodo las importaciones totales de mercancías por parte de México sumaron 353.860 miles de millones de dólares, que al tipo de cambio correspondiente a cada mes, representa un total de 6.560 billones de pesos. Esto significa que lo que se obtiene de impuestos a la importación representa apenas el 0.70% del valor total de las importaciones. Cantidad francamente ridícula, sobre todo si tomamos en consideración que nuestras importaciones provenientes de Asia (excluyendo Japón, nación con la que tenemos un tratado de libre comercio) sumaron 98.655 miles de millones de dólares en los primeros diez meses de 2016, equivalentes a 1.813 billones de pesos al tipo de cambio vigente en cada mes.

Desde luego que debido al amplio y extendido problema de contrabando y subvaluación, el valor de las importaciones arriba reportado está infravalorado, y entonces si el gobierno federal se decidiera a combatir este enorme flagelo que daña a la industria nacional se podrían obtener por impuestos a la importación al menos 100 mil millones de pesos adicionales de recaudación. Continúa mañan.

Director General GAEAP*
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