Los sentimientos más oscuros del ser humano, la avaricia y deseos prohibidos, se conjugan en “La Celestina” de Fernando de Rojas, puesta en escena presentada por la Compañía Nacional de Teatro la tarde del jueves en el Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña como parte de Liber Festival.

Una excelente producción teatral fue presentada bajo la dirección de Ruby Tagle, la adaptación e idea original corresponden a Rosenda Monteros; la dramaturgia estuvo a cargo de Miguel Copper.

El elenco de “La Celestina” estuvo conformado por actores de gran trayectoria, mismos que han diversificado su trabajo en distintos medios relacionados con la actuación, tal es el caso de Laura Padilla, quien dio vida a “Celestina”, una mujer que traspasa sus propios límites para conseguir un cometido.

Pasiones prohibidas en una época con escrúpulos

“La Celestina” es una historia atribuida a Fernando de Rojas, escritor español que desarrollo sus obras en el siglo XV, destaca por la belleza del lenguaje implementado en los diálogos que entablan los protagonistas de sus obras, haciendo de aquello una tragicomedia.

Por el contexto en el que se desarrolla la historia de “La Celestina”, el espectador queda enganchado en la serie de situaciones que en la actualidad parecerían algo exagerado aunque no muy distante de los prejuicios que en ocasiones la sociedad podría establecer.

El elenco de “La Celestina” estuvo conformado por actores de gran trayectoria.

Calisto (Kisha Arias de Cantolla), joven de buena familia, está enamorado perdidamente de la Bella Melibea, cuya posición social es bastante privilegiada, además es única heredera, amada hija de Pleberio (Gastón Melo).

Sempronio (Eduardo Candas) aconseja al desesperado Calisto que se ayude de una alcahueta para acercarse a Melibea, es ahí donde Celestina comienza a tejer una estrategia para obtener ganancia alguna del sufrimiento que ambos emanan por no poder estar juntos.

Conjuros para el amor

Celestina, que ha tenido una vida en la que el hedonismo ha perpetuado, de alguna forma ha conseguido acercarse a Melibea, sobre quien parece haber lanzado un hechizo para que día y noche piense en Calisto; la alcahueta se hace valer de su envolvente dialéctica para conseguir lo que quiere.

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Pasiones sin límite

Pármeno (Adrián Aguirre), otro de los criados de Calisto, se une a la hazaña para que los que no deben, según la sociedad, estar juntos, él cree que obtendrá algún beneficio, y es así cuando se deja seducir por la idea de tener placer carnal en los brazos de Areúsa (Ana Paola Loaiza).

Después de una serie de situaciones Calisto y Melibea hablan, teniendo entre ellos una puerta que no los deja verse frente a frente, prometen verse en el huerto de ella, en ese momento el erotismo toma la historia, los actores sin hacer movimientos bruscos, solo la cercanía, el tono de voz, la iluminación y posición en el escenario, se conjugan para expresar que consumaron su deseo mutuo, entregándose uno al otro.

La tragedia aparece en “La Celestina”

El amor parece haber triunfado, durará poco cuando Calisto dé como pago a Celestina una cadenilla valiosa, Sempronio y Pármeno reclaman alguna ganancia de aquello, la situación es tensa, haciendo que el primero asesine a la alcahueta, ambos tendrán un castigo, la muerte pública.

“La Celestina” es una historia atribuida a Fernando de Rojas, escritor español que desarrollo sus obras en el siglo XV.

Calisto ve su reputación amenazada, sería una malo que la gente se enterara de que se valió de una alcahueta para estar con Melibea, a quien acaba de ver y al intentar huir cae de una escalera y muere, ella destrozada por aquello y al confesar a su padre que había perdido la virginidad, opta por el suicidio.

Éxito para la Compañía Nacional de Teatro.

El aplauso del público culminó las casi tres horas de actuaciones exquisitas y un buen equipo creativo, en el que la música en vivo, escenografía, iluminación, vestuario, y demás elementos le dieron a “La Celestina” una merecida aceptación.