Así se le conoce a la red de trenes que utilizan los inmigrantes para llegar a Estados Unidos.
Aunque en esta ocasión no me refiero al ferrocarril.
El año comienza con una reacción popular de enojo.
La bestia, la otra bestia, la misma que afectó al país más poderoso del mundo esta suelta y ahora se encuentra en nuestro país.
Las decisiones, que el Gobierno de la República ha tomado, no solo con respecto al alza de los hidrocarburos, han provocado las reacciones que ahora vemos.
Vandalismo, bloqueos y manifestaciones agresivas en todas sus formas.
Las redes sociales aunado a las noticias en los medios de comunicación han ocasionado que surja esta situación que modificó la tranquilidad y la poca seguridad de nuestra vida detonando un estado de alerta conocido como “fly or fight” (huir o pelear).
-Estas protestas (se menciona en algunos medios de comunicación) son provocadas (facilitadas) como estrategia de nuestro Gobierno para generar incertidumbre, miedo y control.
-O utilizadas por otros grupos o partidos para crear confusión y como dice el dicho popular: “a rio revuelto, ganancia de pescadores.”
Lo que las haya provocado no es justificación ni la forma de ejercer presión hacia las entidades gubernamentales ni a la sociedad.
-No nos debe extrañar lo hemos permitido.
Lo que resulta insólito es que después de tanto tiempo de mantenernos en el anonimato y sin participar súbitamente al inicio del año, en distintas partes del país, haya manifestaciones y ataque a centros comerciales. Además, una serie se tropelías en las carreteras como bloqueos y expresiones que tienen un sello distintivo de quienes maquiavélicamente suelen orquestar estos movimientos.
Parece ser que nunca aprenderemos de la historia.
Siempre estamos buscando como individuos, perjudicar al prójimo y sacar ventaja de cualquier cosa. Hacernos competencia desleal, dumping en lo negocios.

Jactarnos de la debilidad de los demás y burlarnos con el uso del poder, tan pequeño o grande, si lo tenemos.
Entiendo perfectamente el enojo pues de promesas, errores, corrupción y saqueo por muchos que ostentan puesto de elección popular, estamos hartos.
No es el momento de proporcionar elementos que sirvan de excusa para fomentar el robo, violar las leyes y abusar de la situación para perjudicar a terceros.
De eso que nos estamos quejando, precisamente, lo fomentamos con hacer caso a los rumores poco fundamentados de las redes sociales.
Debemos tener precaución y confirmar adecuadamente que el chisme, coloquialmente hablando, tenga una base certera para evitar crear pánico y así lograr que el objetivo de quien lo difundió se cumpla.
Hoy sabemos quien y quienes realizan ese tipo de actos y acciones dirigidos a la población más vulnerable y crédula…. que es la mayoría en México.
-Hay muchas formas de ejercer presión
Usemos la corteza cerebral, como seres racionales que nos distingue de los demás animales. Buscar con claridad estrategias que nos beneficien a todos y no afecten los bienes de otras personas que con gran esfuerzo han hecho a lo largo de su vida.
Dejemos de ejercer el autoritarismo represivo, el paternalismo incapacitante.
Hagamos acciones que tengan un fin: ganar-ganar (Stephen Covey).
Mejorar la educación es prioritario para un crecimiento saludable sin demagogia.
Los que hemos tenido la oportunidad de tener acceso a otros niveles de educación deberemos compartir y enseñar.
-Capacitar, mejorar nuestra cultura, fomentar la unión.
Con el ejemplo y la práctica de principios fundamentales como la honestidad, honradez, entre otras cosas, cambiaríamos nuestra imagen tercermundista.
Señores legisladores, miembros del Gobierno y gabinete: ahí está el reto.
Como dice el dicho: “El buen juez por su casa empieza”
Educar a la “bestia” es un desafío que se puede cumplir.
¡Hasta la próxima!
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