Miles de personas de todo el mundo se reunieron en la Plaza Principal de Purísima del Rincón, para juntos presenciar uno de los eventos culturales más impresionantes de todo el país: La Judea 2019.

Con 146 años de vida, la mayor celebración purisimense tuvo un lleno absoluto en el Jardín Principal de Purísima del Rincón, transmitiendo una energía indescriptible llena de alegría e identidad a los miles de personas que se reunieron en el último día de las actividades de Semana Santa.

Pero sin duda el Ahorcamiento de Judas fue uno de los actos más esperados por  los miles de asistentes al evento, ya que es un personaje central de las tradiciones de la Semana Santa, y según Hermenegildo Bustos fue la base para la enseñanza de la evangelización.

En sus 146 años de existencia, la representación de La Judea se transmitió en vivo y en directo a todo el mundo en Facebook Live a través de la página oficial del municipio; la transmisión comenzó a partir de las 10:15 de la mañana con la Sentencia a Jesús y su Viacrucis por las calles del centro de la ciudad, iniciando por la calle Francisco I. Madero y terminando crucificado tras sus Tres Caídas frente al Museo Hermenegildo Bustos.

La transmisión terminó alrededor de las 5:00 de la tarde con el Ahorcamiento de Judas en la Plaza Principal, alcanzando una audiencia general de 89 mil 064 personas viendo la representación teatral.

 

JUEVES SANTO

Durante el segundo día, Judas nunca paró de correr por las calles de Purísima seguido por los judíos,  presumiéndoles las 30 monedas por las que vendió a Jesús de Nazaret, cambiando el rumbo de su escape en varias ocasiones, mientras los judíos corrían tras de él marcando presencia en todas las calles de la ciudad.

En punto de las once de la mañana salieron de Casa de la Cultura y el primer lugar que visitaron fue el Panteón Municipal para reconocer a quienes en algún momento de su vida terrena estuvieron en La Judea.

Tres minutos de guardia y reconocimiento al recuerdo de quienes fueron parte del latir de La Judea, mientras la música lúgubre estremecía al mismo Judas que al pie del templo agitaba su morral con monedas. Ahí mismo el alcalde Marco Antonio Padilla marcó el respeto por quienes han muerto pero dejaron su energía en La Judea, a sus familiares y población en general.

Al sonido estruendoso de los latigazos, fueron los ‘diablos’ quienes abrieron el camino, mientras los menores corrieron en multitud delante de los judíos quienes llenos de júbilo gritaban al marchar “¡Viva La Judea!”. Más adelante llegaron a la Plaza de Bienvenida, donde Hermenegildo Bustos fue honrado con un hermoso arreglo floral, dando inicio a la persecución de Judas, quien nunca paró hasta ser detenido por  judíos.

 

VIERNES SANTO

Desde muy temprano, la ciudadanía comenzó a concentrarse a partir de las ocho de la mañana para reservar sus asientos en primera fila, para presenciar la Sentencia de Jesús.

Tras la sentencia dada por el pueblo, Poncio Pilato se lavó las manos para así darle seguimiento al Viacrucis de Jesús, tras el recorrido de las Tres Caídas en las calles, Jesús vigilado por el ejército de romanos fue crucificado frente a toda la multitud en la explanada principal.

Los lugareños y visitantes no perdieron ni un minuto de cómo el pueblo entregó a Jesús a los romanos, dejando anonadados a propios y extraños. Apenas terminando la Crucifixión, los judíos corrieron tras el traidor de Judas que se resistió a ser alcanzado.

Judas murió ahorcado, agitado y lento tras el remordimiento del pecado de haber vendido al Mesías por treinta monedas. Fue alrededor de las cinco de la tarde de este Viernes Santo cuando Judas expiró su vida en este mundo, bajándolo de su horca camino al infierno, a donde según la tradición, nadie más pudo volverlo a ver.

En la persecución a Judas el calor provocó que un participante vestido de judío se deshidratara ante el intenso sol que alcanzó los 29°C en su punto más alto; el judío fue atendido enseguida por los servicios de Protección Civil del municipio, dejando un saldo limpio en el evento.

Tras el cierre del evento, los puestos de comida y de recuerdos fueron abarrotados por los visitantes que admiraban las artesanías locales. Entre los artículos más comprados por los asistentes al evento fueron las máscaras y chicotes que se usaron durante los 3 días que duró La Judea. Decenas de niñas y niños siguieron tronando sus chicotes a lo largo del Jardín Principal, dando alegría y esperanza de vida de la tradición religiosa más impactante de la región en las actividades de Semana Santa.