Por: Salo Grabinsky

EPÍGRAFE:
Mérida está ubicada estratégicamente a media hora del mar Caribe, con el puerto de Progreso y sus playas tranquilas que sigue siendo el lugar de descanso de los yucatecos, sobre todo en el verano. Antes de llegar al puerto no se olviden visitar las ruinas y cenotes y nadar en estas maravillas.

Escribo este artículo anticipadamente porque, si Dios quiere, ya estaré en mis ansiadas vacaciones, cerrando un año tumultuoso y un porvenir incierto. Regreso a lugares mágicos de nuestro país que nos transportan al mundo prehispánico y la colonia, en la península de Yucatán y su capital, Mérida.
He estado muchas veces en la ciudad blanca y el encanto que ejerce en los visitantes sigue vigente aún con la modernidad que ha cambiado su fisonomía y costumbres, todavía hay mucho que ver.
A pesar de restaurantes de lujo, bares y antros, éstos siguen conviviendo con fondas que ofrecen comida yucateca y la música de la trova de esa región, de las mejores de México y el exterior. Durante el siglo XIX y hasta mediados del XX, la región era muy exitosa económicamente, con una cultura más cercana al sur de Estados Unidos y Cuba con poca influencia del centro del país. Eso provocó situaciones muy difíciles, intentos de volverse independientes y sangrientas sublevaciones mayas. El cultivo del henequén creó fortunas que posteriormente quebraron al inventarse las fibras químicas, pero eso es otra historia.
En ese ambiente se gestaron voces y compositores románticos, melodías inolvidables y, la sensibilidad de autores tales como Gonzalo Curiel, Guty Cárdenas y posteriormente el gran Armando Manzanero que siguen provocando un ambiente mágico para enamorados de todas las edades. Los jueves de cada semana hay conciertos de la trova yucateca en el centro de la ciudad, plaza de Santa Lucía y en locales vecinos. ¡No se los pierdan!
Mérida está ubicada estratégicamente a media hora del mar Caribe, con el puerto de Progreso y sus playas tranquilas que sigue siendo el lugar de descanso de los yucatecos, sobre todo en el verano. Antes de llegar al puerto no se olviden visitar las ruinas y cenotes y nadar en estas maravillas.
Es muy recomendable ir de visita a la reserva natural de Celestún, con sus flamingos y variedad de aves, pueblos de pescadores con mariscos y pescados frescos a precios muy accesibles. Un día de ensueño.
Luego vienen los platos fuertes: Uxmal, imponente en su arquitectura y toda la ruta Puuc, sin dejar de pasar por haciendas coloniales que remozadas en la actualidad son hoteles y restaurantes boutique de lujo. Si no alcanza el presupuesto, por lo menos visítelas.
Camino a Quintana Roo está la mundialmente conocida ciudad maya de Chichen Itza y otros cenotes. Es importante desviarse hacia Izamal pueblo mágico con su convento y claustro espectaculares.
Si no los cansé hasta ahora, está Valladolid, bella ciudad colonial, la reserva del río Lagartos y muchas atracciones más.
No tengo que convencerlos sobre la gastronomía peculiar de nuestros hermanos yucatecos: Cochinita pibil, venado, papadzules, guayabas con queso y Xtabentun. Unas delicias.
A través de las visitas he encontrado que mis amigos de la península son seres sensibles, orgullosos de sus raíces y de su lenguaje salpicado de palabras mayas.
¡Buen viaje y feliz año 2017!
[email protected]
blog: delverboemprender.com.mx