Visionario e impulsor de la Industria Curtidora, hombre de negocios, consejero bancario y padre de familia, José María Noriega falleció ayer a la edad de los 74 años.

Su muerte consternó al gremio curtidor derivado de la trayectoria del fundador de Tenería “Noriega”, allí por la calle Rayón en el populoso Barrio Arriba.

Fue un curtidor de buena cepa, consolidó la calidad de las pieles y forjó una fuente de trabajo que se extendió a través de un consorcio curtidor.

Sus amigos lo recuerdan como un personaje emprendedor, entusiasta directivo de la Cámara de la Industria Curtidora y sobre todo, con un gran don de gente.

“Chema”, como le decían con cariño, inició su primera tenería por el año de 1965, con el espíritu de trabajo que le heredó su señor padre, quien tenía un local comercial en el mercado del Barrio.

Con el paso de los años, su tenería creció hasta formar una organización curtidora que trascendió en el plano mundial.

“Pero se levantó desde abajo, siempre a base de constancia y esfuerzo, siempre fue echado hacia el frente. Nunca desistió”, lo recuerda su amigo, el doctor Primo Quiroz.

Entre los curtidores de León, Chema se ganó un lugar y sobre todo, el aprecio como persona.

Su época de oro fue en la segunda mitad de los años sesenta, para luego consolidar su industria en los años setenta hasta trascender exitosa a la época contemporánea.

Hace un año tuvo un padecimiento vascular cerebral que limitó su capacidad física y cuyas complicaciones, a la postre, causaron su deceso.

Le sobreviven su esposa Lupita, dos hijas y dos hijos.

Ayer se ofreció una misa póstuma en la Parroquia del Barrio.