La próxima administración requiere mejorar la política pública para rescatar a los campesinos de Guanajuato que abandonan sus tierras, declaró Ignacio Agustín Soto Gutiérrez, presidente del Consejo Estatal Agroalimentario del estado.

“El campo de Guanajuato es de alto valor productivo, el mercado pide más comida, la oportunidad de siembra es alta, pero los jóvenes campesinos requieren capacitarse y subirse al tren productivo, no es fácil, es costoso, requieren acceso al crédito y conocimiento, no es imposible, ese es el reto de la política pública”.

Lo anterior en referencia al trabajo que realizó El Heraldo de León, en donde se descubrió decenas de ranchos abandonados, sobretodo en la comunidad de Santa Ana del Conde, en donde la gente abandona sus hectáreas ante las complicaciones que tienen para sembrar.

El médico veterinario destacó que los campesinos, además enfrentan hoy en día dificultades de conocimiento de siembra, accesos a créditos del gobierno, plagas, precios internacionales bajos que los sacan del mercado, carencia de agua en algunas zonas y en otras áreas del estado enfrentan a los huachicoleros, quienes los amenazan y contaminan sus tierras con el combustible que derraman.

“Hubo un año muy difícil con el sorgo y maíz, el pulgón amarillo pegó muy duro y muchos decidieron irse a trabajar a la industria y no arriesgarse sembrando sorgo por la plaga tan fuerte, hay muchos campesinos que no están capacitados para atacar la plaga, mientras que los campesinos más sofisticados realizan fumigaciones con productos adecuados y en los momentos adecuados”.

Explicó que el maíz el año pasado tuvo bajos precios, mientras que la cebada, que es comprada por la industria cervecera, ocasionó que “al agricultor le quedara un margen de utilidad muy bajo, la industria cervecera promueve un producto que no permite que se usen nitrogenados, por lo que se tiene muy baja productividad”.

Señaló que Guanajuato tiene la capacidad de triplicar su productividad si permitiera que la cebada se usara como un cultivo normal.

INVADEN HUACHICOLEROS

“Sabemos que en zonas donde está el huachicoleo muy fuerte, algunos campesinos, por cuestiones de seguridad, han decidido no asistir a sus parcelas, por miedo a encontrarse con delincuentes, otros han sido intimidados para que no vayan, y no realizan labores de siembra en las tierras donde hay ductos de Pemex”, declaró el empresario Soto Gutiérrez.

Mencionó que hay zonas en donde entran camionetas a las tierras de los campesinos, se denuncia y acude la policía momentáneamente, pero las bandas son muy insistentes y vuelven a las tierras. Asimismo, “el Ejército y Pemex tapan la toma, pero regresan días más tarde y 20 metros adelante vuelven a abrir otra toma”.

El también presidente de la Unión Agrícola Regional de Guanajuato, dijo que por fortuna no han existido acusaciones sobre el campesino de promover el huachicol, “más bien el productor tiene temor de que si denuncia van a tomar represalias en contra de él”.

Aunado a esto, las tomas contaminan con combustible el suelo y dañan la tierra, además de que abren más agujeros en la misma parcela.

 

PREFIEREN EMPLEOS EN LA CIUDAD

Enfatizó que los jóvenes campesinos entran a las diversas industrias en el estado, en donde obtienen sueldos mejores que estar en la siembra de su propia tierra.

“El campo de los granos básicos depende de los comoditis internacionales y a veces hace que salgan los costos, y los jóvenes no quieren trabajar de seis meses a un año para salir sin ganancias, prefieren un sueldo seguro y su parcela la dejan como actividad secundaria, mucha gente del campo ya no vive de la siembra, sino de ir a trabajar a las industrias”.

Concluyó que hoy en día la agroindustria del campo paga sueldos mejores que la industria automotriz, el sector turismo y calzado, “debido a la política de Estados Unidos, dejaron de emigrar y se están quedando a trabajar aquí, y su parcela es una opción secundaria”.