‘Mi’jo, no bajes los brazos, con miedo y todo, con dolor y todo hay que seguir adelante’ fueron las palabras que el pianista leonés Braulio Alcaraz, escuchó decir de su padre, Jorge Alcaraz, quien en ese momento sufría una enfermedad de la que ya nodespertaría, una fuerte situación que llevaría al músico a refugiarse en la música.

A sus 26 años, Braulio Alcaraz, estudia un posgrado en la Universidad de Música Fryderyk Chopin, en Varsovia, Polonia; el egresado de la Universidad de Guanajuato platicó al Heraldo de León como ha sido su trayectoria como pianista, así como algunas experiencias que lo han marcado.

¿Porque dedicarte a la música?

Esta decisión la tomé en el último grado de preparatoria, porque en aquel entonces no me veía a futuro sin practicar el piano y con el tiempo hemos ido creciendo y conociéndonos mutuamente. Hoy en dia, es un medio por el cual puedo expresarme, comunicar y compartir con las demás personas mis sentimientos e ideas, mi manera de ver y sentir el mundo.

¿A qué compositores te gusta interpretar más y porque?

Son muchos mis compositores a los que me encanta interpretar y disfrutar escuchando, cada uno tiene su particularidad muy desafiante, pero si tuviera que elegir algunos, mi lista la encabezaría Fryderyk Chopin, porque inmediatamente me identifico con lo que quiere comunicar. Su música habla totalmente a través del sentimiento y la emotividad, a través del canto en el piano, todo un reto interpretar Chopin. Y cual fuera las casualidades de la vida que vine a estudiar a su país de origen y a una universidad de alto prestigio y rendimiento que lleva su nombre.

¿Cuál fue la necesidad de irte a estudiar a otro país?

El irme a estudiar fuera del país fue una idea que se sembró desde mi adolescencia. Recuerdo que esta idea se generó al ver una película acerca de la vida de un pianista. Después, con el tiempo la idea fue madurando y tomando forma. Afortunadamente siempre me he sentido respaldado por mis profesores de piano y con su guía y conocimiento pude ir mejorando a lo largo de mi formación preuniversitaria y universitaria.

¿Hay algún intérprete al que tomes como ejemplo o influencia?

Me encantan mucho las interpretaciones del pianista polaco Krystian Zimerman. La calidad y claridad de su sonido me facina. El es un muy buen referente.

Pero también admiro a grandes pianistas como Arthur Rubinstein, S. Richter o Claudio Arrau, por su gran genialidad al interpretar y su forma tan ilimitada y libre de ver la música. Son grandes ejemplos de inspiración para generaciones de músicos en el mundo.

¿Qué sensación tienes cuando interpretas alguna pieza, existe alguna en especial que te haya marcado?

Como mi mama siempre dice: “la música viene del cielo y nos recuerda que pertenecemos a él”. Es todo un sin fin de emociones y sentimientos que puedes llegar a experimentar, todo un mar de emociones al momento de conectarte y ser uno mismo con el piano. El saber expresarte es todo un proceso que también se va mejorando con la práctica, dedicación y conexión de tus experiencias enfocadas a las obras. No es solo la parte emotiva en la música, hay que saber usar el intelecto para conocer cuándo y cómo aplicar la tecnica adecuada para llegar al objetivo deseado. Porque uno como intérprete es solo el conducto para que el público pueda experimentar los sentimientos y emociones que produce la pieza en mi interior.