El Director de la Academia Metropolitana de Seguridad Pública de León, Francisco Javier Zaragoza Cervantes, aseguró que el proceso de formación inicial de quienes ingresan como cadetes para convertirse en policías tiene sustento en un programa rector de profesionalización que está avalado por el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
PREPARACIÓN
Esta preparación abarca un período de seis meses y consiste en formar a una persona que ingresa a la institución, en donde se le brindan los elementos técnicos para desarrollar competencias, para que pueda sumarse a desempeñar alguna función en el ámbito de la policía, de tránsito o como custodio.
Hay un proceso de selección y reclutamiento, donde se le aplica una prueba de control de confianza y cuando la pasa se integra al trabajo como cadete dentro de la academia.

Aclara que la preparación que tienen como cadetes por un espacio de seis meses no es una ocurrencia para sacar policías en tiempo express, ni al vapor, sino que tiene un fundamento con base a un programa académico que se aplica también en otros municipios del país bajo un método ya homologado por las autoridades federales en materia de seguridad pública.
Zaragoza Cervantes detalla, que esta fase de preparación es apenas un primer escalón dentro de un sistema de profesionalización que no concluye con la formación inicial. Es apenas un comienzo de su desarrollo policial que abarca la impartición de cursos de actualización y formación continua con la finalidad de que sea un profesional de la seguridad.
DERECHOS HUMANOS
Explica que los jóvenes que se integran a la Academia reciben una formación sobre derechos humanos que es esencial para su desempeño futuro ante los ciudadanos. Como servidor público, los elementos tienen la obligación de ser el primer garante, de respetar los derechos humanos de las personas, sea la víctima, el afectado, el detenido o presunto responsable, o cualquier tercero involucrado en los hechos.
Actualmente, existe un convenio del municipio con la Procuraduría Estatal de los Derechos Humanos en donde se trabaja de manera coordinada en la materia. No existe ninguna capacitación a los elementos en formación que no tenga el visto bueno del organismo que defiende los derechos humanos.
Lo más importante es que los elementos en formación conozcan el marco teórico de las garantías de los derechos fundamentales de la persona, y en especial, que reconozcan la importancia que éstos tienen en su función, y sobre todo que se sensibilicen, que son ellos quienes tienen qué respetar a los ciudadanos.
FORMACIÓN DE NUEVOS POLICÍAS
En lo que va de esta administración municipal han egresado 330 elementos graduados, y se aplica un criterio de buscar la calidad encima de la cantidad, ya que se habían detectado problemas de elementos recién graduados que no estaban bien preparados.

Los ciudadanos tienen una mayor participación al denunciar a los elementos que no respetan sus derechos fundamentales en las actuaciones, y por eso se da un seguimiento puntual en los casos de cada policía que egresa de la Academia.

Por otra parte, existe una tarea permanente que realiza la Secretaría de Seguridad Pública municipal para depurar la corporación a través de los controles de confianza. Se han dado de baja los elementos que no aprueban los exámenes que se realizan, porque se quiere tener una policía confiable, que realice mejor su tarea y que cumpla con la ciudadanía.

Actualmente hay 80 cadetes en formación que se van a incorporar a las tareas de seguridad pública bajo los criterios de formación inicial que marcan las autoridades federales en el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

ACTUACIÓN POLICIAL
En entrevista, el Director de la Academia Metropolitana de Seguridad Pública de León, se refirió a los lamentables hechos donde un elemento fue lesionado con arma de fuego en un operativo reciente.

La capacitación que se proporciona a los elementos está basada para que actúen bajo el marco legal en cualquier circunstancia, ya sea en operativos o revisiones de rutina, y hay protocolos de intervención ya definidos que deben seguirse, por lo que en el caso del policía agredido habría qué investigar si se siguieron adecuadamente.

” Nosotros trabajamos de tal manera que siempre se garantice los tres aros de seguridad que deben existir en estas intervenciones, el primero es donde el elemento debe estar seguro de su actuar, que evidentemente se corre un riesgo en cualquier intervención o eventualidad; en el segundo círculo está la posible víctima o la persona que está o que tiene riesgo de sufrir algún daño; y en un tercer círculo, están los elementos o personas cercanas y el propio agresor, quién también debe de ser vigilado, teniendo estos tres círculos se cumple con el protocolo”, explicó.

A todo cadete, dijo, se debe dotar de conocimientos, y sobre todo de manera práctica a estos elementos, para que ellos puedan en el momento llegar a un hecho y tomar una decisión sobre el suceso que se está dando, pero aclaró que ya en las actuaciones reales, cada intervención resulta diferente, algunas con un alto grado de peligrosidad.