La situación económica por la que atraviesan varias familias ha ocasionado que ambos padres trabajen y los hijos queden al cuidado de las abuelas.

A nivel nacional, miles de estancias infantiles han dejado de recibir recursos ante la presunción de malos manejos.

Y ante el reclamo de los dueños de las guarderías el presidente Andrés Manuel López Obrador ha recomendado que el pago se haga a las abuelas que al final son las que cuidan a los menores.

CANSADAS

Las abuelas que cuidan a sus nietos en su mayoría son de la tercera edad, lo que les impide en algunas ocasiones educarlos y estar al pendiente al 100% de los menores que con frecuencia salen a la calle y se encuentran en riesgos; sin embargo existen casos donde la educación es ejemplar.

“Ya estoy cansada pero qué hace mi hija, es madre soltera y yo tengo que ayudarle, pero sí es muy pesado, son niños muy traviesos, uno ya está viejo para educar a un niño pequeño”, manifestó María de la Luz Saldaña.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social, 3 millones de niños se quedan en casa y de estos 61% están a cargo de las abuelas o abuelos.

Cuidar de un nieto puede ser un placer, pero también puede convertirse en una pesadilla que afecta a la salud física y emocional.

De hecho, los psicólogos y geriatras están viendo cada vez más casos en consulta.

“Personas mayores que sufren agotamiento, estrés y ansiedad que puede acabar derivando incluso en depresión”.

Los abuelos realizan la tarea de cuidar a sus nietos de manera voluntaria, también muchos de ellos tienen la sensación de realizar una jornada laboral de tiempo completo sin sueldo.

“Cuido a mis dos nietas, su papás trabajan y yo les ayudo para que puedan terminar su casa. Las quiero mucho pero sí es pesado volver a comenzar, nosotras ya cuidamos a nuestros hijos y ahora nos toca cuidar también a los nietos”, apuntó María Refugio Hernández.

ABUELO ESCLAVO

Un 30% de los abuelos que cuidan a sus nietos es por decisión de los hijos.

“Todos los días recojo a mis nietos en el colegio. Me encargo de su merienda y les llevo a las extraescolares, juego con ellos y les ayudo con los deberes. Hay días en los que siento que no puedo más: estoy agotada y me duele la espalda porque el ritmo que me imponen es demasiado”, dijo Manuela, de 67 años y abuela de una pequeña de 6 y otro niño de 8.

“Pero lo hago por ayudar a mi hija porque ella y su marido trabajan y no pueden permitirse pagar una niñera”.

Ella no es una excepción, no hay más que echar un vistazo a la salida de cualquier colegio para darse cuenta.

Según una encuesta realizada en 2010 por el Imserso, el 70% de los mayores de 65 años cuida de sus nietos, a los que dedican una media de seis horas diarias, lo que supone en muchas ocasiones más tiempo del que los propios padres dedican a sus hijos.

Prácticamente una jornada laboral. Y, además, no remunerada.

El problemas es que muchos de ellos “realizan este soporte de forma no voluntaria, porque se ven obligados a hacerlo y no tienen la capacidad de poner unos límites”, explica Olga Michel Rodríguez, sicóloga

Es el conocido como síndrome del abuelo esclavo, “un problema silenciado porque los mayores tienen miedo de causar problemas a sus hijos o decepcionarles y callan”.