aDenisse nunca pensó en que prepararía café desde tan temprano para decenas de personas.

Ella se imaginaba desarrollando otro proyecto personal en la capital. Café orgánico y sándwiches vegetarianos.

Tuesta las semillas que le llegan desde Chiapas y Veracruz; atiende que sus clientes puedan probar diferentes niveles de tostado; y muele y realiza las infusiones.

Tiene cuatro años con el negocio a una cuadra del palacio municipal al que llegan de oficinas y negocios del centro histórico, y nota que ha crecido, pero no como antes de tramitar su inscripción al programa de apoyo a los pequeños negocios.

Con el carrito de cocina que obtuvo, ahora ha podido ampliar la oferta a desayunos sustentables: Saludables y medioambientalmente responsables.

“Mi proyecto es una mezcla de muchas experiencias, un café que no fuera igual a todos, mezcla de diferentes lugares que a mí me gustan; surgió por sí solo, cuando empezamos no había este concepto”.

El local huele a café recién hecho y Denisse y su esposo se organizan con su nueva oferta de comida a solicitud de sus clientes que ya son más bien una familia.

“Queremos fomentar un compromiso social en los negocios, que tus clientes estén sanos y contribuir al medio ambiente. Las últimas tres semanas le han crecido la venta, la oferta y la sonrisa.