REDACCIÓN
La muerte del juez Vicente Antonio Bermúdez Zacarias, de 37 años, originario de la comunidad Santa Rosa Plan de Ayala, asesinado de un balazo en el Estado de México, la mañana de este lunes consternó a familiares, amigos y vecinos del lugar.
Su papá de nombre Vicente Bermúdez, de profesión abogado, su mamá María Elena Zacarías, maestra de la primaria de la comunidad ya jubilada y su hermana mayor Juanis, casada y con dos bebés, viajaron hacia el Estado de México para recibir y trasladar el cuerpo de este prominente abogado y juez.
Su hermana menor, casada y con dos niños, quien vive con ellos, se quedó en la casa paterna esperando el regreso de sus padres, su hermana y su hermano ya sin vida.
PREDOMINA TRISTEZA
En su vivienda, ubicada sobre la calle Santo Domingo Sabio, entre Antonio de Valdivieso y Fray Luis Beltrán, de la colonia Plan de Ayala, predomina la tristeza y el dolor, que se percibe también entre los vecinos.
Su abuelo materno, Antonio Zacarías Cortés, no puede caminar y además tiene problemas del corazón, por lo que es su mayor preocupación, pues vive con ellos y grande será su dolor en el momento que se entere de la noticia.
Los vecinos platicaron que la mamá del fallecido juez, toda su vida trabajó en la misma Escuela Primaria llamada 18 de Marzo, donde se jubiló y en la cual estuvieron sus tres hijos cursando ese nivel escolar.
Ahí en Santa Rosa Plan de Ayala estudiaron la secundaria, pero la prepa ya sería fuera de esta comunidad.
HOMBRE EJEMPLAR
Habitantes de Santa Rosa Plan de Ayala, hablaron del juez como un hombre ejemplar, muy amiguero, humano y solidario.
Uno de sus amigos de la infancia narró cómo eran de pequeños al salir de la escuela primaria, se reunían en la banqueta para jugar canicas, pero eso sí, siempre después de que había hecho su tarea, pues era muy cumplido.
Comentaron sus amigos que siempre fueron muy estudiosos y destacados los tres hermanos, sobre todo él, quien siempre destacó por tener buenas calificaciones, por algo llegó tan lejos dicen.
EN MISA
Fue una trágica y dolorosa noticia para los habitantes de la comunidad, quienes le recuerdan haberlo visto por última vez en la misa de 12:00 del pasado domingo 16 de octubre en el templo de la Inmaculada Concepción, donde los sorprendió al verlo entrar, pues con su trabajo y viviendo tan lejos sus visitas a Santa Rosa eran muy lejanas.
Ese domingo se le veía feliz con sus hijos y sobrinos en el templo, saludaba efusivo de mano a todos y abrazaba cariñosamente a sus amigos de la niñez y a señoras que durante toda su infancia y juventud fueron sus vecinas.
Hasta el aire de Santa Rosa se siente triste decía una amiga cercana, por la muerte de este hombre al que conocieron desde pequeño, lo describen como un buen amigo, compañero, padre, esposo e hijo ejemplar y una persona íntegra laboralmente.