El día de ayer, durante la celebración de la Virgen de Guadalupe, comerciantes que se instalaron afuera de la Parroquia del Barrio de Guadalupe tuvieron buenas ventas y es que desde la madrugada del 12 de diciembre cientos de personas acudieron a visitar la virgen.
“Nos fue muy bien, estamos instalados desde la noche del 11 y ya estábamos vendiendo, yo me terminé todo lo que traje”, comento Gerardo Abundiz, quien se dedica a vender tamales y atole.
FRIO
Y es que con las bajas temperaturas que se han sentido estos días en San Francisco del Rincón, este tipo de comida son muy solicitadas por los feligreses.
Tamales a 9 pesos, y atoles de tres sabores junto al champurrado fue lo que ofreció Gerardo a los francorrinconenses, los cuales no dejaron de acudir a su puesto a calentarse con una bebida calientita, la cual costaba 8 pesos.
Quien también logro terminar todas sus hoyas de café y sus tinas de buñuelos fue Germán Rodríguez y su esposa, la cual tiene 28 años y es originaria de Arandas, Jalisco.
“Lo endulzamos con piloncillo, agua y un poquito de canela, sabe diferente y a la gente le gusta mucho, gracias a Dios y la Virgencita terminamos la venta”, comentó el comerciante.
Ya por la tarde, con el sol a todo lo que daba y con la temperatura a más de 25 grados centígrados, hubo para deleitar al paladar más exigente.
Desde cocteles de camarón, a 50 pesos el chico y 85 el grande, pozole a 60 pesos el plato grande, platos con mole a 45 pesitos y no podían faltar las guacamayas de don Javier a 14 pesos.
“Uno viene a visitar y claro que la caminada te da hambre, por persona, más o menos me gaste 100 pesos, somos 5, échale cuentas, pero vale la pena visitar a la guadalupana porque nos distraemos y hacemos algo diferente”, concluyó Pablo Segovia.