¿Te gustan los hongos?… saben bien en pizzas, ensaladas, con quesadillas o en hamburguesas, también son muy curiosos de observar con sus colores y formas tan peculiares. Sin duda son una parte increíble de la naturaleza, pero, qué pensarías si te dijera que de los hongos también se puede hacer “cuero” o un material similar a la piel animal y mucho más práctico que la “piel plástica”.

Siendo León (Guanajuato), la tierra de la ropa de piel me pareció buena idea hablar de este material que de seguro en un futuro impactará en la industria de calzado, de los accesorios y el vestido.

La biotecnología se refiere a toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos, en la biotecnología los materiales no necesariamente se alteran en su genética, ya que el trabajo de la biotecnología es más bien aprovechar los bienes naturales para que sirvan de algún otro modo para la creación de bienes y servicios, aprovechando los principios de la ciencia y la ingeniería. Así es como han surgido materiales biotecnológicos como el cuero de hongos que es lo último en el campo de los biomateriales, mismo que pretende reemplazar al cuero animal imitando resistencia y aspecto, al tiempo que mejora la calidad de los materiales alternativos de origen plástico.

Para la creación del “cuero” de hongos se crea partiendo de las raíces (micelio) de las setas, al menos así lo ha estado haciendo la empresa Bolt Threads quienes son conocidos ya en el mundo de los biomateriales por su artificial “seda de araña” que lograron a partir de jarabe de maíz fermentado. Al material que obtuvieron parecido al “cuero” lo llamaron “Mylo” y su proceso de creación es relativamente simple porque no implica el cultivo de ningún hongo, sino que se parte de las células miceliales que se “cultivan” en un soporte de maíz, al tiempo que controlan las condiciones de humedad y temperatura para obtener micelios de manera vertical que pueden ensamblarse de forma autónoma en una red tridimensional de células; dicha red le da resistencia al material misma que se explota a través de ciertos procesos de curtido, lo que resulta en el control del grosor deseando creando así un material bidimensional con cualidades muy muy similares al cuero natural.

La importancia de este material tiene la ventaja extra de que al ser desechado su descomposición será más rápida que el material plástico, además, en cuanto a diseño su forma de trabajarlo también es más simple debido a que puede colorearse solo con té, lo cual nos da materiales completamente biodegradables sin abusar de animales, contaminantes y sin sacrificar el estilo, diseño o estética.

La creación de este tipo de materiales me intriga y me emociona, sobre todo por la oportunidad de gozar de alternativas que no castiguen al planeta, pero que al mismo tiempo nos den la posibilidad de seguir usando cosas similares a las que ya tenemos.

No se olviden de esto amigos leoneses, dentro de poco quizá estén haciendo preciosas chamarras, bolsos o zapatos con materiales de este tipo pero sin dejar de lado todo ese conocimiento y creatividad que los caracteriza dentro de nuestro país; porque para ropa de cuero como León, no hay dos.