Un domingo común por la tarde cerca de la Calzada varias personas con atuendo de cholo llaman la atención, su vestimenta, tatuajes, su manera de hablar hacen que cualquiera voltee, en esta ocasión llegan a un pequeño lugar donde habrá batallas freestyle, es ahí donde se puede conocer de cerca la otra cara de León, historias escondidas que se encuentran solo a través de la mirilla de la curiosidad.

La diversidad cultural tiene distintas expresiones, unas más palpables y aceptadas entre la sociedad que otras, el ser cholo no tiene mucha aceptación, por mucho tiempo han sido marginados y a pesar de eso, es una de las expresiones que más sienten orgullo de ser mexicanos.

POR EL GUSTO DE EXPRESARSE

Para el evento que se realizó ayer no existe publicidad despampanante, la reunión se hace gracia a que todos corren la voz entre ellos, en lugar hay gente de Irapuato, Guadalajara y León, dicen que supone que llegaría alguien de otro estado para hacer freestyle, pero que no llegó por algunos problemas.

Este no es el Cotillón, aquí la amistad, la camaradería se vive de otra forma, deambula entre tatuajes de calendario Azteca, cabezas rapadas, rimas y versos.

En la entrada del lugar hay un guardia que revisa todo esté en orden, hay cholos de “old school” y de la nueva escuela; uno de ellos vestido con pantalón café y playera blanca, platica que desde hace mucho tiempo se desempeña como traga fuegos en algunos cruceros de la ciudad, su rostro se muestra desmejorada, aunque mantiene una sonrisa y amabilidad.

“Es lo más humilde que existe en la tierra, porque tantas veces nos han criticado, nos han señalado, pero no se han puesto en nuestros zapatos, esto es algo cultural” dice Pablo Israel de la colonia Las Hilamas, quien dice ser uno de los organizadores del evento.

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Mujeres y hombres visten al más puro estilo cholo, el color café, los pantalones holgados, playeras totalmente blancas, impecables, las camisas a cuadros planchas, gafas oscuras, son recurrentes a cualquier lado que se mire dentro de ese lugar.

Un joven de Irapuato dice que él hace freestyle, y que a través de eso narra lo que vive día a día en aquella ciudad, cuenta que la violencia allá se ha disparado de manera considerable y que León le parece una ciudad tranquila.