Ricardo Anaya salió muy decidido a atacar a AMLO.

En el debate, lo acusó de otorgar contratos sin licitación por 170 millones de pesos a su amigo el ingeniero, José María Rioboó.

“Contesta sin chistes, ni payasadas”, dijo Anaya. “Si te presento los contratos, ¿renuncias a la candidatura?”, preguntó.

Andrés Manuel contestó:

“Yo no soy corrupto. No tiene sentido lo que dices”.

Anaya volvió a preguntar, mientras mostraba dos fotografías de Andrés Manuel, con el ingeniero Rioboó.

“Si te presento los contratos, ¿renuncias a la candidatura?”.

Andrés Manuel guardó silencio.

El candidato del PAN dio una explicación sobre su acusación.

“Andrés Manuel con su amigo y contratista favorito

Rioboó participó para el proyecto de las pistas del nuevo Aeropuerto. No le asignaron el contrato, pero fue hasta que perdió que fueron juntos, él y Andrés Manuel a hablar pestes del proyecto y proponer que se construyera en otro lugar”, dijo Anaya.

El candidato del PAN, Ricardo Anaya, ahora sí sacó la pólvora para atacar a Andrés Manuel López Obrador. Más adelante, Anaya dijo que Javier Jiménez Espriú, el que será Secretario de Comunicaciones y Transportes de Andrés Manuel, era de la familia que se asoció con la constructora corrupta, Odebrecht.

Ricardo Anaya salió con todo contra Andrés Manuel.

José Antonio Meade, por su parte, se fue contra Anaya.

Andrés Manuel entonces arremetió también contra Anaya.

El pleito fue de ida y vuelta.

Meade contra Andrés Manuel.

Andrés Manuel contra Peña Nieto.

El Bronco contra Anaya, Meade y Andrés Mauel.

De aquí para allá.

De allá para acá.

Los pleitos durante el último debate rumbo a la Presidencia de la República, se dieron en todas direcciones.

Anaya atacó a Enrique Peña Nieto y dijo que ya pactó con Andrés Manuel López Obrador a cambio de protección.

“¿Pactaste con él sí o no?”, preguntó Anaya a Andrés Manuel. “Y le ofreciste impunidad”.

López Obrador le contestó:

“No es mi fuerte la venganza”.

Un debate de toma y daca. De dimes y diretes. De derecha-izquierda, derecha-izquierda. Arriba y abajo. Un pleito cínico y descarado del que todos salieron raspados.