El gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo destacó que en un mes esperan estar reuniéndose los cinco gobernadores de la Alianza Centro-Occidente-Bajío con el presidente Andrés Manuel López Obrador para solicitarle apoyos para la construcción de las mega obras regionales.

Guanajuato tiene obras importantes por concluir con sus vecinos, mismas que son de importancia para el desarrollo económico de la región, pero que cuestan varios miles de millones de pesos concluirlas.

Con Jalisco urge concluir la obra de El Zapotillo, que según los expertos podría llevarse unos 5 mil millones de pesos, pero el problema mayor esta en los 2 mil millones de pesos que exige como indemnización la empresa española Abengoa.

Con San Luis Potosí está pendiente la ampliación de la carretera Silao-San Felipe- Villa de Reyes -San Luis Potosí, la cual alcanza los 3 mil millones de pesos.

Con Querétaro está pendiente la ampliación de la Carretera Apaseo el Grande – Querétaro.

Diego necesita varios miles de millones de pesos para reactivar la economía del estado, pues la federación no está realizando obras en la región y según los expertos, en ninguna parte del país se hace obra, ocasionando una desaceleración.

El mandatario lo ha mencionado en varias ocasiones, al estado le urge continuar con el crecimiento económico que tenía, y la obra pública es necesaria para su desarrollo.

Cada vez se ve más cercano el endeudamiento de Guanajuato por 5 mil millones de pesos en 2020, pues es casi un hecho que la federación no le abrirá la cartera como fue en el caso Miguel Márquez – Enrique Peña Nieto, que en el 2018 llegó a contar con 11 mil millones de pesos para obras.

ENDEUDARON EL PAÌS

El Instituto Mexicano para la Competitividad estudió la Cuenta Pública del Gobierno federal 2013-2018, y observó cómo se presupuestaron ingresos, egresos y el manejo de la deuda en comparación con el monto ejercido.

El análisis del IMCO concluyó que en seis años, el entonces presidente Enrique Peña Nieto gastó en total 1 billón 823 mil millones de pesos adicionales a lo originalmente previsto en su Administración, es decir, una variación del 9%.

A diferencia del actual presidente que no ha solicitado un peso de deuda, Enrique Peña estimó gastar 20.7 billones de pesos.

Según el IMCO, en el sexenio anterior, los presupuestos de egresos aprobados por la Cámara de Diputados no fueron confiables, pues las cuentas públicas no reflejaron lo autorizado por los legisladores.

¿Y LA OPOSICIÒN?

Los investigadores de la economía descubrieron que la oposición fueron mirones de palo ante el endeudamiento de la nación, pues no existió un contrapeso efectivo al Poder Ejecutivo, el cual revisara las variaciones al presupuesto y las ampliaciones al gasto.

Los tecnócratas vendieron la idea de que el Producto Interno Bruto (PIB) creció 15.3% entre 2012 y 2018, sin embargo, el caldo fue más caro que las albóndigas, pues en el mismo periodo, la deuda pública creció de un 30 hasta un 46% en términos reales.

Al inicio del sexenio pasado cada mexicano debía 37,837 pesos, seis años después, 66 mil pesos por persona.

¡GÁNALE AL PRI!

La eterna discusión entre los priistas y los pobres es si realmente vale la pena el endeudamiento del país, pues es un hecho que existen más carreteras, hospitales, escuelas, pero el recurso que se fuga en los moches cada año es superior, según el líder de la Cuarta Transformación.

Cuantos mexicanos tienen la capacidad de desmenuzar la economía de la nación, si apenas les alcanza el tiempo para sobrevivir en el día a día.